Escúchas Radio Andamio

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domingo, 31 de agosto de 2014

Estos días hemos tenido el blog de "El Andamio de Enfrente" algo parado, pero es que muchas de nosotras estamos de vacaciones. Así que os voy a dejar un relato que alguna de vosotras ya conoceréis pero que nunca publiqué en esta comunidad. Se titula corriendo a la meta.

Tus curvas me llevarán a la perdición. 

Recorro tu cuerpo con mis manos como si tu fueses un lienzo y yo la artista que lo cubre con su pincel húmedo, dibujando formas que recorren tu piel, buscando un único objetivo: tu placer. 

Saboreo tu cuerpo como si fueses el plato más sabroso que jamás nadie haya degustado jamás. Mi lengua recorre lentamente las gotas de humedad que de ti surgen descubriendo el dulce néctar que brota de tus firmes senos, acercándome de nuevo con mis manos y mi boca a la meta deseada.

Tiemblo contigo cada vez que me rozas con las yemas de tus dedos. El tacto de las sábanas de raso acarician mi espalda sensibilizando mi piel todavía más, mientras tus piernas se enlazan a las mías formando un lazo que ninguna de las dos desea deshacer. La humedad embarga el colchón y la tenue luz de la habitación convierte los dorados reflejos de tu cabello en destellos que se escapan entre mis manos con cada movimiento de tus caderas.

Muerdo tu cuello suavemente intentando llevarme algo de ti, la pasión me embriaga pero quizás siga buscando el tesoro que llevo buscando parte de la noche. Acaricias mi espalda y bajas las manos hasta debajo de mi cintura. Mi lengua busca la tuya, mientras mis manos se abren camino entre tus muslos. La meta se acerca. Y en nuestra carrera enlazada ya no pensamos, solo sentimos. Nuestros corazones comienzan a latir al unisono y nuestras piernas se entreabren permitiendo que las yemas de nuestros dedos comiencen a acariciar el botón más escondido de nuestro cuerpo. Resbaló con mi mano por la puerta del cielo en la tierra, tu cuerpo, que en agradecimiento a mis caricias se abre y me permite llegar a tu interior. Suspiras, gimes, me llevas a la locura.

Muerdo la almohada, ya no puedo mas. Encajamos irremediablemente acompasando nuestros movimientos en nuestra desenfrenada carrera, nuestros cuerpos tiemblan, los corazones se aceleran, los flujos se entremezclan. Apenas puedo besarte ya. Espasmos de placer invaden mi cuerpo, tan solo puedo jadear.

Cruzamos la meta por fin, corriendo aceleradamente para no dejar nada atrás. Agotadas caemos en nuestro lecho. Lo hemos conseguido, hemos ganado el oro en nuestras olimpiadas particulares. ¿Preparada para la siguiente carrera?

Fuente de la imagen

domingo, 3 de agosto de 2014

Erotic´s lez photograph
Un nuevo relato erótico de nuestra LadyCuchi, autora de Lecturas Lésbicas. Esta vez y como hemos prometido su relato es sobre sexo oral. (Y para las que la conozcáis personalmente, es ficción)

No sé que me sucede estos días, puede que sea el calor, los relatos que eróticos que estoy leyendo o tú que hagas lo hagas, te pongas la ropa que te pongas (así sea un chandal deportivo de andar por casa) me excitas. Estoy ardiente, cachonda y deseosa de ti.

Durante todo el día he pensado en como llevarte a mi terreno, estoy húmeda, ardiente y a penas he descargado mi pasión en el frío baño de mi trabajo. Pero no te vas a escapar, el día se hizo muy largo pensando en tus duros pechos y en tu cálida boca, siempre dispuesta a besarme. Tu boca... si supieses como tengo mi culote de mojado. solo de imaginarme lo que te haré con la mía

Entro en casa, todavía no has llegado, así que me doy una relajante ducha, el agua caliente roza mis pezones duros y sensibles sensibiliza más, si cabe, mi estado. Pero no quiero llegar sin ti, así que no me toco, simplemente me aseo y te espero.

Escucho como abres la puerta, y retiro mi albornoz me siento totalmente desnuda en el sofá, sé que no te lo esperas, me arriesgo al rechazo, pero te deseo y quiero que lo veas, quiero que me veas...

Entras y te quedas parada en la puerta mirándome fijamente, me levanto y sin mediar palabra te beso, te saco la chaqueta y no paro de besarte, acaricio tus pechos y bajo con mi lengua por tu cuello, te llevo al sofá, tengo hambre de ti, ganas de ti.

Me ayudas a bajarte los pantalones (y el resto de la ropa) beso tu cuerpo con una mezcla de devoción y pasión-  Mordisqueo tu monte de Venus... Llego al paraíso... juego con mi lengua entre tus piernas y me sorprende sentir que estás como yo, acaricio tu clítoris con mi lengua, juego con él en círculos, lo chupo y lamo otra vez. Decido ayudarme ahora con los dedos y sigo jugando... dentro, fuera,,, mas suave, mas fuerte... Te saboreo, te provoco, me entrego.

Así continuo hasta que ninguna de las dos puede más, me subo encima de ti y juntas estallamos...

Nos quedamos abrazadas, exhaustas y sonrientes. Me miras y preguntas, ¿Esto a que se debe? entonces respondo a tu mirada y digo. Era la hora de la merienda y tenía hambre.

Fuente de la foto

martes, 1 de julio de 2014

En esta etapa de novedades en el andamio, me toca iniciar un nuevo capítulo escribir en el blog de "El Andamio de Enfrente". Alguna de vosotras conocerá mi blog de relatos y cuentos lésbicos: "Lecturas Lésbicas"  (si no lo conocéis siempre podéis visitarlo) pero mi participación en este espacio será diferente, me toca redactar relatos eróticos para todas vosotras. Cincuenta sombras de Cuchi o sesenta o quizás sesenta y nueve... veremos hasta donde podré llegar

"Muérdeme"

Trabajar, llegar a casa, estudiar, chatear, sentarme a ver una película o el telediario, poner la radio con música de fondo... son actividades que forman parte de mi rutina diaria, esperar a que llegue el fin de semana para bailar con mis amigas o ir al cine también forma parte de ese ciclo costumbrista que de un modo u otro me hacen feliz.

Pero dentro de esa simple forma de vivir existe algo que hace que se aceleren todos mis sentidos, que provoca que anhele a cada segundo que todas esas costumbres desaparezcan de golpe, hay algo que consigue que no quiera hacer todo lo antes mencionado, hay algo que no quiero que desaparezca nunca, algo que siempre deseo y que me hace pedir más: tus manos, tu boca, tu lengua, tus dientes... 

Recuerdo la última vez, quizás la primera, la de ayer o la de hoy por la mañana, ya no lo sé, mis sentidos están nublados, te deseo...  tanto que tengo un regalo para ti... si, un regalo especial, es algo que te esperará en la cama esta noche.. mi cuerpo, yo, entera y para ti... He comprado algo para ti, unos simples pañuelos de seda, unas velas y un poco de chocolate líquido...

Te esperaré desnuda, no tendré frío, por el contrario, mi cuerpo quema. Iluminaré el dormitorio con las velas, sé que te gusta verme. Pondré los pañuelos cerca de mi cuerpo, me gusta sentir el tacto de la seda sobre mi piel, o sobre mis muñecas... ¿El chocolate? Recuerda, soy tu regalo, puedo ser tu postre nocturno.

Solo te pediré algo a cambio, que me beses primero, despacio... te pediré que recorras mi boca con tu lengua, te pediré que mientras, acaricies mis pechos con tus manos suaves y expertas, te pediré que te subas encima de mi para sentir tus pezones rozando los mios, tu humedad mezclarse con la mia... Te pediré que me arañes, que entres en mí solo como tu sabes hacerlo... te pediré que me abraces y te pediré que me muerdas. Por favor, muérdeme.

Eres capaz de llevarme a donde nadie me ha llevado nunca, eres capaz de  hacerme correr una y otra vez, deseo que esta noche lo hagas, veré como te puedo corresponder

A cambio te daré todo lo que quieras... comienzan nuestras sesenta y nueve sombras... en pasado, en presente o en tercera persona, quien sabe.. ¿me acompañas en esta aventura? ¿me darás lo que te pido?